La leyenda del lago Zug (suiza)

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La leyenda del lago Zug es una bella y tierna leyenda de amor que tiene lugar en Suiza y posee como protagonistas a unos jóvenes amantes de mundos muy distintos. Las personas que viven cerca del lago no ponen en duda ni por un momento que la leyenda sea cierta, puesto que afirman que en las noches se pueden encontrar muestras palpables y comprobables de que esto es así. Lo cierto es que esta leyenda Suiza es realmente muy buena y posee un final feliz.

Los suizos decían, que en otra época, el lago Zug, situado en lo alto de una montañas, no lejos de Lucerna, había sido el reino de las ondinas, gobernado por un Rey Elfo

desde un palacio de cristal ubicado en el fondo del lago.

De vez en cuando por la noche, las hijas del Rey se unían a los jóvenes de la ciudad.
Bajo la luz de las farolas,

las doncellas de la aguas danzaban en la fiesta de la cosecha y desaparecían al amanecer, dejando un rastro de gotas de agua que conducían hasta la orilla del lago.

Sin embargo la marcha no era siempre fácil.

Una joven ondina se enamoró profundamente de un muchacho del lugar, el cual, por su parte, quedó cautivado por la doncella, cuya voz era tan suave como el murmullo de las olas del lago, y en cuyo pelo relucían como diamantes miles de gotitas de agua.

No obstante la ondina moriría si permanecía más tiempo en la tierra, así que como era diestra en encantamientos, formuló un hechizo que permitiría al joven vivir bajo el agua, sin necesidad de aire para respirar, pero no pudo eliminar la nostalgia por lo suyos.

Poco a poco, el joven se fue entristeciendo y debilitando entre los salones de cristal en los que habitaba la ondina.
El espíritu, decían los suizos, usó todos sus poderes para aliviar el sufrimiento de su amante.

Entre un ocaso y un amanecer, hechizó la ciudad, trasladándola a las profundidades del lago.
Durante siglos, quienes miraban las aguas de Zug pudieron ver algo más que los reflejos de las nubes y las montañas.

Si el aire era lo bastante nítido y la luz clara, distinguían una ciudad entera bajo el agua.
Y no era una ciudad sumergida: la gente andaba por las calles y los jardines.
Al caer la noche, las luces tintinaban en las casas y entonces, desde la orilla se podía escuchar el tañido de la campana de la iglesia emergiendo desde el fondo del lago, llamando a la ondina y a su amante a reunirse en el sosiego de su hogar.

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Los lugareños dicen que a veces en las noches se puede ver en la profundidad de las aguas una ciudad sumergida en el fondo del mar, alli las personas parecen felices, no mueren, no envejecen y al parecer no se cansan. Durante la noche se puede escuchar a diario una campanada que proviene de la iglesia principal, el sonido proviene de en medio de las aguas.

http://beethzart-elrinconcillo1.blogspot.com.es/2014/02/el-lago-zug-leyenda-suiza.html?m=1

https://sites.google.com/site/mimundolasleyendas/Home/leyendas-en-el-mundo/el-lago-zug—leyenda-de-suiza

anabel

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