La luna azul , ¿que tiene de mágico? Y leyenda

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En muchos lugares, incluso en los noticieros, están anunciando que mañana podrá verse una luna azul.

No porque algo se repita muchas veces, pasa a ser verdad. Que hayamos oído una cosa una y otra vez durante toda nuestra vida no quiere decir que sea cierta… sólo que ninguna de las personas que nos lo dijeron se tomaron el tiempo de comprobarlo antes de repetirlo.

Así que vamos a investigar un poco, y empezaremos por la luna azul, que ya se acerca una y últimamente la oigo nombrar mucho.

La leyenda dice así: “La luna azul es la segunda luna llena en el mismo mes, y es la luna más mágica y poderosa de todas”.

Primero, pensemos con lógica: ¿Qué tiene que ver el calendario solar con el lunar? Los meses del año son una invención humana. El calendario gregoriano por el que nos regimos proviene directamente del calendario del Imperio Romano, que ya entonces sufrió muchas modificaciones. ¿No os habéis preguntado nunca por qué octubre, noviembre y diciembre tienen esos nombres tan claramente derivados de los números ocho, nueve y diez, cuando son respectivamente el décimo, undécimo y duodécimo mes? Es sencillo: hubo una época en que fueron realmente el octavo, el noveno y el décimo, pero se vieron desplazados por los cambios del calendario.
¿Qué influencia puede tener una división del tiempo tan artificial y que ha cambiado tanto sobre la energía de una luna llena? ¿por qué por el hecho de encajar mejor o peor en los meses arbitrarios que creamos los humanos va a ser más o menos “mágica”?

En la antigüedad, los meses eran lunares (aún siguen siéndolo en otros calendarios distintos del occidental estándar), había trece meses, precisamente porque un ciclo lunar era un mes, una cosa era indisoluble de la otra. Que hayamos creado posteriormente un calendario solar con meses de distinta duración ha influído en nuestra historia y nuestra cultura… pero, indudablemente, no ha podido tener la menor influencia sobre las fases de la luna.

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Una vez hemos descubierto que el concepto de luna azul tal y como nos lo han contado siempre no tiene demasiado sentido, vamos a preguntarnos de dónde viene la leyenda, y si se ha tergiversado con los años… tal vez descubramos que, aunque nos lo han explicado mal, sí que tiene una base real.

En inglés existe un refrán: “Once in a blue moon” (una vez cada luna azul), que equivale al español “De San Juan a Corpus” o “De higos a brevas”, es decir, algo que ocurre una vez cada mucho tiempo. Si indagamos en los orígenes de este refrán, lo más que podemos descubrir es que se viene usando desde hace unos 400 años, y su significado ha ido cambiando.

El significado actual es relativamente moderno, proviene de mitades del siglo XX. Antes de eso, cuando se hablaba de luna azul astronómicamente, se refería a la tercera luna llena a lo largo de una estación (de tres meses) que contiene cuatro lunas llenas. En los años 40, en Estados Unidos, un almanaque astronómico para agricultores dio una definición ardua y compleja de luna azul que involucraba muchísimos factores.
Posteriormente, en 1964, se publicó un artículo en la revista Sky & Telescope, donde su autor (James Hugh Pruett), basándose en uno de estos almanaques (el Maine Farmer’s Almanac de 1937) interpretaba que la llamada luna azul era la segunda luna llena en un mes. Esta interpretación no era correcta (era sólo la opinión del señor Pruett), pero era más fácil de entender, y enseguida se hizo popular. Posteriormente, otros investigadores revisaron esos mismos almanaques, en un rango de fechas muy amplio (de 1819 a 1962) y encontraron varias referencias a la luna azul, pero ninguna de esas lunas era la segunda del mes.
Un folclorista llamado Hicks ha revisado los últimos cuatro siglos en el folclore y la literatura, y ha encontrado al menos seis significados diferentes de luna azul.

Así que, ya veis. Nadie sabe qué era realmente en sus orígenes una luna azul, pero está claro que no es la segunda luna llena en un mes. Lo que tantas veces nos han contado viene de un error en una revista de astronomía americana en los años 60. Y lo de que es una luna “especialmente poderosa” no es más que un intento de dotar de exotismo y glamour a algo que, simplemente, es falso. 
Si conspiramos, sabemos que la NASA publico un articulo sobre “la luna azul ” del 2 de julio del 2004 en el que decía: Una forma de obtener una luna azul: utilizar un filtro azul. Esto es lo que hizo Kostian Iftica el 2 de julio cuando fotografió esta luna llena ascendiendo sobre Brighton, Massachussetts.

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Y ya que hemos mencionado con anterioridad las leyendas , quería compartir con vosotros una de ellas, espero que os guste.

Cuenta la historia de un mago que habitaba en lo más profundo del bosque negro, tenía un poder inimaginable, tenía la habilidad de curar cualquier enfermedad, sin embargo, esto no lo hacía feliz, ya no le alegraba ni el  hecho de ver la sonrisa ni el agradecimiento de sus pacientes, eso ya no le llenaba el corazón…

Una noche paseando por el bosque el mago observó que la luna estaba de un color azul un tanto extraño pero no le dio gran importancia y siguió caminando. Cuando de repente logro ver  una sombra a lo lejos, siguiendo sus impulsos fue tras la sombra, cuando la alcanzó sintió como su corazón palpitaba a una gran velocidad, lo que vio fue la mujer más hermosa que pudiera existir, sus ojos destellaban una luz grisácea que dejaron petrificado al mago. Este se enamoró inmediatamente de la muchacha y ella de él. Pasearon durante toda la noche hasta que casi era la hora del amaneces, entonces la hermosa joven volteo a ver al mago y mirándolo fijamente a los ojos le dijo:

“Me tengo que ir, y tal vez no nos volvamos a ver…”

Estas palabras destruyeron al mago por dentro célula por célula, la respuesta que tanto había buscado estaba a punto de irse y perderse en el olvido. El mago le pregunto el porqué de sus palabras, a lo que le respondió:

“Soy la luna misma, y debo regresar a mi lugar”

Simplemente el mago no tenía respuesta, solo pudo ver como su amada se iba, pero antes de desaparecer por completo, el mago le dijo unas palabras: “Yo te estaré esperando aquí por siempre”.

Estas fueron las últimas palabras que le dijo el mago a la joven en mucho tiempo, pues la única forma que la luna puede viajar a la tierra es cuando hay luna azul, lo que lo hace imposible la reunión del mago y la luna.

Se dice que cuando hay luna azul se puede observar al mago caminar junto su amada por largas horas hasta el amanecer.

En las entrañas del bosque negro aún se puede ver en la casa del mago a este buscando una forma de poder ir con su amada  y así poder estar juntos por el resto de sus días.

Fuentes: 
Astroseti.org
Infoastro.com
Sky & Telescope, 1 y 2 

https://leyendasdehoy.wordpress.com/tag/luna-azul/

http://ciencia.nasa.gov/science-at-nasa/2004/07jul_bluemoon/

http://encrucijadasylaberintos.blogspot.com.es/2007/06/leyendas-urbanas-luna-azul.html?m=1

http://almadeescritor1.blogspot.com.es/2013/04/cada-cuando-una-luna-azul.html?m=1

anabel

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3 comentarios sobre “La luna azul , ¿que tiene de mágico? Y leyenda

    Karla Canahuati escribió:
    enero 20, 2017 en 4:49 am

    Me ha encantado. Fascinante la leyenda del mago y la luna😮💜. Buen artículo .

    Le gusta a 1 persona

    ANONIMO escribió:
    marzo 4, 2017 en 3:10 am

    Primero, quiero pedirle disculpas a todos los que están leyendo esto. De verdad lo lamento. Estoy viniendo a ustedes en un momento de necesidad. Lo único que pido de ustedes es que lean la historia completa, eso es lo único que necesito. Mi nombre es Andrea, soy una madre soltera. No les digo esto con el propósito de recibir una medalla o de que me feliciten como muchas otras del círculo social al que pertenezco. Ellas sólo quieren palmaditas en la espalda y que les den reconocimiento; sólo quiero algo de tu tiempo. Veo a la maternidad como un fastidio. Es algo necesario, sí, pero es algo fastidioso también. Mi hijo se llama Jesse. Tiene once años. Jesse comenzó el quinto grado como cualquier otro niño. Él era un chico muy alegre, lleno de vida y con mucha energía. Todo eso cambió cuando conoció a Stan este martes. Stan era un estudiante que había acabado de ingresar al colegio. Se sentaba al lado de Jesse. Cuando fui a recoger a Jesse de la escuela él no paraba de decirme que Stan era su nuevo mejor amigo. No parecía actuar como él mismo. Estaba muy pálido y sudoroso. Le tomé la temperatura, pero no tenía fiebre. Le pregunté cómo le había ido en el colegio, pero lo único que decía era que Stan era su mejor amigo. “Stan es mi nuevo mejor amigo” Decía Jesse. “Lo sé, quisiera conocerlo alguna vez” Le respondía yo. “Mamá, Stan es genial. Debería presentártelo alguna vez. Es mi mejor amigo. El mejor amigo de todo el mundo entero.” Tuvimos esa misma conversación unas cien veces ese mismo día. Cuando acosté a Jesse en su cama, él me miro con lágrimas en los ojos. Puso su mano enfrente de su cara y me señaló con el dedo para que me acercara un poco. Volteé mi cabeza y él me dijo algo en la oreja que me dio un pequeño escalofrío. En ese momento no sabía porque me dio un escalofrío, pero lo hizo. “Tú me crees. ¿Verdad?” Me susurró. Me levanté de la cama para poder verlo de frente. “¿Qué si te creo qué, cariño?” “Stan,” Respondió. “Stan es mi mejor amigo.” Asentí con la cabeza y le volví a tomar la temperatura. No parecía tener fiebre, de nuevo. Me fui a mi cama, pero en realidad no pude dormir bien esa noche. El miércoles, cuando iba en camino de llevar a Jesse al colegio, se le veía muy extraño, me dijo que no quería ir a la escuela hoy. “¿Te sientes mal?” Le pregunté. “No” me contestó. Se estaba mordiendo el labio inferior de manera muy extraña. Nunca lo había visto tan nervioso. “No. Tengo que ir a clases.” Abrió la puerta del auto y se fue directo a la entrada de la escuela. Sin decirme te quiero. Ni siquiera un adiós. Nada. Caminó hacia la entrada del colegio con la cabeza baja. Presioné los frenos y di media vuelta para dirigirme al trabajo. Un niño estaba parado enfrente de mi carro. Dos segundos más y lo hubiera arrollado. El chico era pálido, con un cabello de color amarillo casi blanco y ojos de azul claro. Dio unos golpes en la parte delantera del auto como si fuera una puerta dos veces, me saludó, y subió las escaleras camino a la escuela. Cuando recogí a Jesse de la escuela ese día, se le veía más animado. Estaba solamente un poco más pálido de lo normal, pero de resto se le veía alegre. Me dijo todo lo que había hecho en la escuela. Me habló sobre dinosaurios, música, matemáticas, y luego me dijo sobre lo que hizo en el receso. “Y después de matemáticas tuvimos receso. Mamá, no creerás lo que hice hoy en el receso” “Dime” Le dije, sonriéndome a mí misma mientras conducía. Estaba pensando en las cosas que jugaba yo con mis compañeros cuando tenía su edad. Algo clásico, algo normal. “Me uní a una iglesia” Estaba un poco confundida. “¿Te uniste a una iglesia?… ¿En el receso?” Jesse asintió. “La iglesia de Stan.” Creí que era alguna cosa que se habían inventado los chicos para entretenerse. “¿Qué es la iglesia de Stan?” Le pregunté. “Es la iglesia de Stan, Mamá.” Jesse se rio como si hubiera hecho una pregunta obvia. “¿Y qué es lo que hacen ahí? Ya sabes, como miembros de esa iglesia” Le pregunté. “Muchas cosas. Hoy solamente hicimos la iniciación y escuchamos a Stan. Estaba hablando en palabras raras y divertidas, luego todos nos sentíamos cansados y nos acostamos un rato.” Estacioné el auto junto a la casa. “¿Eso fue todo?” Le pregunté. Eso sonaba raro, pero los chicos no parecían estar haciendo nada malo. “Stan nos dio volantes también” Jesse sacó un pedazo de papel arrugado de su bolsillo. Tenía tres palabras escritas en marcador negro. Iglesia de Stan. Al día siguiente, cuando fui a recoger a Jesse de la escuela, estaba convencida de que algo de verdad malo le estaba pasando a mi hijo. Estaba muy asustado y nervioso. “¿Qué te ocurre, cariño?” Pregunté, tocando su frente para sentir su temperatura. No tenía fiebre. “Jugamos al juego de las almas hoy” Dijo. Su cabeza estaba de lado. No se quedaba quieto en su asiento. Miraba a todos lados en el camino a casa. “¿El juego de las almas?” Le pregunté. Él sólo asintió con la cabeza, mirando a todos lados como si buscara algo. Una enorme cantidad de sudor corría por su cara. “¿Qué es el juego de las almas?” Pregunté. “Le dije que no quería hacerlo, pero él me dijo que dejaría de ser mi amigo si no jugaba con él.” “¿Cuándo fue eso? ¿Dónde estaban los profesores?” “Todo ocurrió en la iglesia,” contestó. Luego dijo casi susurrando, “Los adultos no pueden entrar a la iglesia.” “¿La iglesia de Stan?” Jesse asintió, con una lágrima deslizándose por su mejilla. “¿Qué es el juego de las almas, Jesse? Soy tu madre. Si tienes algún problema sólo dímelo.” “No puedo decirte, mamá. No puedo. Las reglas son malas. Son muy malas” “¿Y si le pregunto a Stan?” Pregunté “¿Él me dirá las reglas?” “¡NO!” Gritó Jesse, dándome un verdadero susto. “NO LE PREGUNTES A STAN LAS REGLAS. POR FAVOR, NO LO HAGAS, MAMÁ. POR FAVOR.” Estacioné el auto, asustada y confundida. “Promételo, mamá promételopromételopromételopromételopromételopromételoporfavor.” Jesse estaba balbuceando, estaba muy asustado. Lo agarré y comencé a sacudirlo, tratando de calmarlo. Se quedó dormido en mis brazos, así que lo llevé a su cama y lo acosté para dormirlo. Sólo necesita dormir. Me decía a mí misma. Lo único que necesita es dormir. Lo dejé en su cama y cené sola. Fui a verlo a su cuarto alrededor de las nueve antes de acostarme. Parecía estar profundamente dormido. Me desperté inmediatamente al oírlo gritando 18 minutos pasadas las 12 de la noche. Corrí hacia su cuarto, pero no estaba en su cama. Encendí la luz y Jesse salió del closet en el que se escondía, corriendo, como si algo lo persiguiera. Se abrazó a mi pierna, seguía llorando. Traté de calmarlo e intenté preguntarle qué pasaba. Nada de esto tenía sentido. Seguía gritando sobre el juego de las almas. Intenté volverlo a acostar pero no hacía caso. Finalmente, decidí llevarlo a la cama conmigo. Jesse se durmió inmediatamente. Yo me quedé acostada en mi lado de la cama mirándolo, acariciando su cabello, cuando de repente sus ojos se abrieron y me miró fijamente. “Le contaré las reglas del juego mañana después de clases, señora.” Me dijo. Luego volvió a cerrar los ojos. ¿Qué le estaba pasando a mi hijo? En la oscuridad, no podía hacer nada más que mirar el techo, moverme de lado a lado y mirar el baño. No pude dormir esa noche. ¿Sabes cuando estás apunto de dormirte pero a veces algo te despierta? A veces imaginas que te tropiezas y caes, y te obliga a despertarte. Eso me pasó por toda la noche, sólo que lo que me despertaba era una silueta que aparecía en la puerta del baño cada vez que se me cerraban los ojos. Pero cada vez que miraba atentamente no lograba ver nada. Cada vez que cerraba los ojos, la figura aparecía de nuevo, obligándome a despertar, sólo que cada vez aparecía más cerca de mí. Esto siguió pasando toda la noche, hasta que se hizo la hora de llevar a Jesse al colegio. Esta mañana Jesse se veía muy distante, como adormecido. Yo estaba igual, pero más exhausta. Pensé en preguntarle a Jesse sobre lo que ocurrió ayer. Pero temía que volviera a pasar lo mismo de ayer. Lo lleve de camino a la escuela. Él no decía nada, parecía un robot; sin vida ni emociones. Tiempo después de haberlo dejado en la escuela recibí una llamada, para que regresara a recogerlo. Había vomitado en clase. Cuando fui a recogerlo. Se le veía igual. Le pregunté varias cosas, pero sólo me rugía como respuesta. Iba a llevarlo al doctor después de que se cambiara de ropa. No dijo nada hasta que llegamos al estacionamiento. “¿Puede Stan venir hoy a casa?” me preguntó. “No te sientes bien, cariño. ¿De verdad quieres que venga hoy?” Le pregunté. Ya quería conocer a este chico, pero no parecía que Jesse quisiera tenerlo en casa. “Sí” Me respondió. “Okay, ¿Tienes el número de sus padres?” “Él ya le preguntó a sus padres, ellos dijeron que podía venir.” “Pues todavía tenemos que esperar a que salga de clases. Y aún así quiero hablar con sus padres.” “Okay.” Jesse bajó del auto y caminamos a la entrada de la casa. “¿Tienes su número?” Le pregunté, cerrando la puerta. “No” Me contestó. Le preguntaba cómo se suponía que hablaría con sus padres si no tengo su número y si no sé donde viven, pero alguien tocó la puerta. Yo estaba parada justo al lado de ella. Abrí la puerta, y parado en frente de ella estaba el chico pálido de ojos azules que casi atropello el otro día. Una chica muy parecida a él estaba a su lado. “¿Sí?” Les pregunté. “Hola Driz, ¿Está Jesse en casa?” Dijo el chico. No sé como sabía ese apodo. No me llamaban así desde la universidad, cuando mis amigas me lo habían puesto en una noche de ebriedad, era corto para Drizzy. “No” Le respondí. “Está bien” Dijo la niña que lo acompañaba. “Mi nombre es Devin, y creo que ya conoces a mi hermano Stan.” Stan sonrió y comenzó a hablar. “Las reglas del juego son muy simples. Regla uno: No pasar frente a espejos por la noche. Regla dos: No dejar ninguna puerta abierta cuando te vayas a acostar esta noche. Pregúntale a Jesse sobre la regla tres, y recuerda esto, un rechinido significa que estás haciendo algo mal, un crujido significa que estás a punto de perder. Cuando las luces se apaguen de repente, con suerte no verás la silueta oscura observándote en una esquina de la habitación. Con suerte no sentirás su respiración en tu cuello mientras caes al suelo. Y si escuchas un golpeteo. Bueno, con suerte nunca escucharás un golpeteo.” Stan se dio media vuelta y se fue con su hermana. Me les quedé viendo mientras se iban y agité mi cabeza. No iba a ser parte de su estúpido juego. Caminé a la cocina y me encontré con Jesse sentado en una silla a un lado de la mesa, llorando. “¿Qué ocurre, cariño?” Le pregunté. “Escuché un golpeteo” Me dijo entre sollozos. Mi boca estaba seca. “¿Cuándo termina el juego?” Le pregunté. “Nunca,” Me susurró. “El juego nunca termina” Mi corazón estaba latiendo muy rápidamente. “Cuál es la regla número tres, Jesse?” Su cara perdió toda expresión y trató de reunir aliento para decirme la última regla “Regla tres. Una vez que sepas todas las reglas, ya eres un jugador.” Mi corazón se detenía. “¿Qué ocurre cuando pierdes?” “Cuando sea de noche, los oirás llegar. Les gusta hacerte saber que están cerca.” “¿Quiénes?” “Stan y Devin” Dijo Jesse. “Vendrán de cualquier espejo o puerta abierta y te arrastrarán con ellos.” “¿Cómo ganas?” “Ganas si le cuentas a más personas las reglas del juego que la persona que te las contó a ti.” Como dije al principio, lo lamento. Pero gracias por ayudarme. Lo digo sinceramente. Ahora puedo disfrutar mi libertad de nuevo. Espero que disfruten su noche. Y saluden a Stan y Devin de mi parte.AJJJAJJAJJAJJSJAJSWDEJ ME CAGE YA COMPARTIDO ME SALVE AJJAJJAJJAJ

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