Nueva entrada. El HAARP ha vuelto.

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El 20 de Noviembre de 1994 en un periódico de Alaska llamado el “Anchorage Daily News”, fue enviada una carta anónima explicando el peligro de cierto proyecto militar. En dicha carta se aludía a peligrosas investigaciones en el transcurso de las cuales se habrían estado enviando haces de partículas desde la superficie de la tierra hacia la ionosfera. 

El proyecto al que se hacía referencia no era otro que el High-frequency Active Aural Research Program (Programa de investigación de la aurora activa de alta frecuencia), conocido bajo la sigla HAARP, proyecto que forma parte del sistema Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI), mejor conocido “Guerra de las galaxias” (Star Wars). El proyecto Haarp, también se conoce como “Arpa del diablo”, proyecto militar del pentágono, clasificado top secret, salió a la palestra pública años atrás por  diversos detractores que de verdad conocen el poder destructivo para la raza humana y del planeta. Su objetivo modificar las condiciones de la ionosfera introduciendo cambios químicos en su composición (lo que llevaría consigo un cambio climático), o bien bloquear las comunicaciones mundiales.

Aquella información impresionó bastante  al mundo científico, en especial a Nick Begich, quien junto a la periodista Jeanne Manning se puso inmediatamente manos a la obra para realizar una profunda investigación al respecto. Fruto de la misma dio a luz el libro “Angels don’t play this harp” (Los ángeles no tocan esta arpa), en el que ambos autores plantean inquietantes hipótesis. Una de ellas, por ejemplo, es que de ponerse en marcha el proyecto HAARP podría tener peores consecuencias para nuestro planeta que las pruebas nucleares.

El controvertido y enigmático programa HAARP, origen de numerosas teorías de la conspiración, no será cerrado a pesar de que fue oficialmente puesto fuera de servicio por las Fuerzas Aéreas de EE.UU. en junio del año pasado, afirman científicos estadounidenses.

Actualmente el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP, por sus siglas en inglés) está abierto, pero sus transmisores están apagados desde la primavera de 2014, dijo Bill Bristow, un investigador del Instituto de Geofísica del HAARP, en una entrevista a Alaska Dispatch News.

Las instalaciones del HAARP consisten en una cadena de transmisores y antenas que se utilizan para calentar la zona más alta de la atmósfera, la ionosfera. Los transmisores son capaces de crear una aurora artificial y permiten convertir la ionosfera en un laboratorio para estudiar el comportamiento de las partículas y realizar otras investigaciones.

Según la versión oficial de EE.UU., el HAARP se utilizaba para estudiar y mejorar las tecnologías de comunicación con experimentos en los que se disparaban potentes señales a la atmósfera para calibrar su efecto en las ondas de radio. Sin embargo, muchos expertos y políticos han acusado al programa de causar desastres naturales como huracanes, tornados, inundaciones y terremotos. Hay un convencimiento general de que el tiempo está cambiando o que está presentando trastornos e irregularidades que no son normales. Evidentemente la naturaleza muestra estos ciclos ya comprobados por las épocas glaciares, pero no pocos expertos y científicos piensan que algunas de esas anomalías obedecen a manipulaciones humanas ya como simples experiencias para una acción futura más amplia o como se sospecha con objetivos estratégicos o económicos.

Desde 2003 hasta 2014 el proyecto HAARP mantenía el equilibrio entre las tareas puramente científicas y los estudios realizados por encargo de la agencia de proyectos militares del Pentágono (DARPA). El último experimento patrocinado por el Ejército fue llevado a cabo en el verano de 2014.

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“Los militares tenían sus objetivos específicos, ahora podemos dedicarnos a hacer ciencia básica”, comenta Bill Bristow. Sin embargo, tras el cierre de los experimentos militares, el HAARP perdió su financiación. Actualmente Bristow y su colega Bob McCoy, el director del Instituto de Geofísica de la Universidad de Alaska Fairbanks, están buscando ‘clientes’: científicos que estén dispuestos a pagar por realizar experimentos en las instalaciones del HAARP, y así poder mantener el proyecto abierto.

Extranotix.

http://www.diariouno.com.ar/mundo/10-lugares-secretos-no-tan-secretos-20150817-0101.html

https://www.google.es/url?sa=t&source=web&rct=j&url=http://www.aporrea.org/internacionales/a125351.html&ved=0CCgQqQIoADAFahUKEwi1luGdiO3HAhUBORoKHf5MAhA&usg=AFQjCNETfzb3CVBcxfOW4jp7kmdQYUVAnQ&sig2=5PbNurQKVuyKdOHk7WOG7w

anabel

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