asesinato

Asesinato de 19 personas en una residencia de discapacitados de Japon.

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Hoy, en las redes se ha llegado a hablar de atentado, pero ¿que es lo que ha sucedido en Japon??

Los hechos de los que os voy a hablar se centran como dije antes en Japon, mas concretamente en un centro de discapacitados. Alli, un hombre, segun fuentes extrabajador del centro, entro portando un cuchillo. En escasos minutos se hizo con el control del centro y de los que alli estaban acabando con la vida de 19 personas y dejando a otras 45 con heridas de pronostico reservado dada a la gravedad.

En un descuido del asesino los trabajadores del centro tuvieron la suerte de poder acceder a un telefono y realizar una llamada a la policia pidiendo auxilio . Estos se presentaron en el lugar escasos minutos despues y decidieron acordonar la zona rodeando el recinto por cuestion de seguridad. El joven , un tiempo despues acabo entregandose a las autoridades confesando su culpabilidad en los hechos. El asesino confeso de 26 años se encuentra encerrado en los calabozos de Kanagawa, Japon. Ahora habra que esperar la evolucion de los heridos por si la cifra de victimas aumenta y que las autoridades dictaminen su justo castigo…

Anabel Reyes

Fuente: anareyessite.wordpress.com

Las Brujas de San Fernando (Crónica negra)

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Hoy vamos a hablar de un escabroso asesinato cometido muy cerquita de mi casa, a unos 21 kilometros, en San Fernando , Cadiz. Clara García Casado vivía en San Fernando (Cádiz) y tenía 16 años ese 26 de mayo del tan señalado año 2000. Tenía, también, un novio: Manuel Alejandro. Tenía, además, un buen grupo de amigos y amigas, entre las que había dos, Raquel e Iria, a las que no veía desde hacía tiempo. Ya se sabe, la vida, tener novio, conocer a otros amigos, gustos diferentes. Pero la amistad seguía ahí, perduraba, y ahora las iba a volver a ver. Ese mismo día. Dejaría a Manuel antes de la cena para encontrarse con ellas porque Iria la había llamado para echar unas risas recordando sus correrías en común y salir juntas de nuevo.

     Clara estaba entusiasmada. A Manuel le parecía que ese dia no tenía otra conversación. Se había estado riendo de las veces en que había practicado la Oui-ja con ellas.  Clara también le dijo a Manuel que le preocupaba Raquel, porque tenía que repetir curso.

     Así que Clara se fue a su casa y Manuel se marchó preocupado cuando la dejó porque no le gustaban mucho sus amigas. Pensaba que eran una mala influencia para Clara. Eran raras, todo el mundo lo decía. Vestían siempre de negro, eran fanáticas del espiritismo y habían tallado en sus pupitres del Instituto una tabla de Oui-ja.

     A las 21:30, Clara llamó a Manuel (a través del teléfono  fijo. Hace 15 años no era tan común que todos los adolescentes tuvieran un móvil del que estar pendientes –o depender- todo el tiempo, como ocurre en nuestros dias) y le confirmó que salía hacia su cita con sus antiguas amigas. Le dijo también que iban a ir a un descampado conocido como “El Barrero”. Hacia allí iban Clara y Raquel cuando su amigo Gorka las vio, con una litrona de cerveza y muy contentas, ir hacia el encuentro de Iria, que las estaba esperando en el lugar de la cita, esa fue la última vez que se vio a Clara con vida.

Hacia las tres de la mañana los padres de Clara se ponen en contacto vía telefónica con Manuel preguntando por Sara. Sara no estaba en casa, Sara no estaba con Manuel , aquí empieza la pesadilla.

   

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Apasionadas al ocultismo y la brujería, Iria y su amiga Raquel Carlés Torrejón, habían reconstruído con las cartas del tarot, el crimen que iban a cometer aquel 26 de mayo, en el descampado del Barrero. En su casa la policía encontró la carta que representa a la doncella, desplomada bajo la carta de la luna, junto la carta de la torre… Como una burda dramatización esotérica del brutal asesinato de Clara García Casado, que murió a la luz de la luna, y a la sombra de la torre del cuartel de infantería de San Fernando, porque dos amigas adolescentes querían saber que se sentía al matar…

Se habían afanado en prepararlo todo: el escenario del crimen, el arma homicida y las excusas, pero el profundo corte que una de ellas tenía en uno de sus brazos fue determinante para que los policías se convencieran de que I. S. G. y R. C. T., de 16 y 17 años, mentían y podían estar involucradas en la muerte de Clara G. C. Hasta que los agentes vincularon la herida con el forcejeo que se produjo durante el apuñalamiento, la coartada fabricada por las dos chicas en la noche del crimen anterior a su interrogatorio no presentó fisuras.

Los investigadores creen que I. S. G. recibió en el antebrazo un navajazo que iba dirigido a la víctima. En otra muestra de sangre fría inaudita, fuentes cercanas a las pesquisas aseguran que, horas después del suceso, la joven se autolesionó en la misma zona del brazo con un cristal para justificar la lesión.El relato de los hechos que habían elaborado en el domicilio de I. S. G. casi tres horas después de que supuestamente asestaran 18 puñaladas a su ex compañera de clase y de la que habían sido buenas amigas en el pasado, funcionó inicialmente. Las coartadas están manuscritas por I. S. G. en unas cuartillas que la policía halló entre los cajones de su habitación. En sus primeras declaraciones ante la policía antes de ser detenidas defendieron su historia ficticia. Después, ambas se autoinculparon.

Los hechos reales y los inventados comienzan a distanciarse hacia las 21.00 horas. Según la versión pergeñada por las jóvenes, antes de encontrarse con Clara compraron una litrona de cerveza en un establecimiento próximo al descampado de El Barrero, en San Fernando, donde ocurrieron los hechos y el novio de Clara encontró el cadáver el sábado por la mañana. En su coartada, aseguran que se vieron con la víctima hacia las 21 horas y que 15 minutos después, ésta y R.C.T. discutieron. Según su versión, la chica asesinada dejó el lugar poco antes de las 21.30 horas.

En realidad, se calcula que a esa hora estaban supuestamente perpetrando el macabro asesinato. Así lo confirma uno de los testigos: el soldado que hacía guardia en una garita del Observatorio de la Marina y que declaró haber escuchado «jaleo» a esa hora. Fuentes de la investigación añaden que el soldado oyó decir a una chica: «¿Qué me habéis traído aquí, para matarme?». No vio nada pero alertó al oficial de guardia, quien restó importancia al suceso.

En las cuartillas las jóvenes habían escrito que se quedaron en El Barrero hasta las 23.00 horas, con el objeto de «pillar» hachís para una amiga; que después se marcharon hacia la zona de copas para buscar a unos conocidos que celebraban un cumpleaños. Pero lo que parece cierto es que entre las 22.00 y las 23.00 horas acudieron a sus casas para cambiarse de ropa. Los trajes sucios se los llevaron a casa de I. S. C., donde la policía los encontró al día siguiente, lavados y tendidos pero con restos de sangre. La navaja la dejaron clavada en una maceta en casa de R.C.T.

Una vez que creían eliminadas las pruebas, fueron a buscar a los amigos de fiesta. No los encontraron pero tomaron copas por su cuenta. La policía cree que esa parte de la versión es cierta: bebieron, pero después de haber segado la vida de Clara.Cuando regresaron a casa de I.S.C. escribieron sobre el papel las explicaciones y las justificaciones que ofrecerían a la policía en el caso de ser interrogadas, una labor que se prolongó algo más allá de las 0.30 horas, cuando, en teoría, se habían echado a dormir en una cama nido.

Al mediodía siguiente, cuando ya había sido hallado el cadáver, a las 14.00 horas, en la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de San Fernando el padre de Clara clavó su mirada en los ojos de R.C.T. y le espetó: «¿Qué le has hecho a mi hija?», a lo que la chica, que aún no estaba detenida, respondió: «Yo no he sido». La madre de la niña asesinada fue más allá y cogió a I.S.C. por los pelos en un ataque de rabia. La madrugada se había llevado por delante las coartadas inventadas.

Los inspectores de homicidios querían cerciorarse, siguiendo la pista gallega, de que aquel crimen incomprensible no tuviese ninguna conexión, a través de Iria, con alguna secta o culto satánico gallego que pudiese estar conectado con aquel asesinato absurdo. Pero no existía tal conexión. No había ninguna explicación ritual, ni esotérica, ni sectaria que  ayudase a comprender aquel brutal asesinato. Y eso es lo que lo hace más horrible…

Matar es un placer
“Las brujas de San Fernando”, como han pasado a la historia criminal española Iria Suarez y Raquel Carlés, llevaban meses fantaseando con la idea de matar. En diciembre de 1999 Iria había escrito a Raquel: “¿Quieres matar? Lo haremos, sólo dime a quien…”. En abril del año 2000 Jose Rabadán, otro joven de 16 años, aficionado al ocultismo, asesino a toda su familia con una espada samurái. El “asesino de la katana” se convirtió en un icono para las “brujas de San Fernando” que, según me confirmaron los policías, habían escrito varias cartas al joven, y tenían incluso el teléfono de la prisión donde se encontraba recluido. Fue el detonante para ejecutar su fantasía homicida. Si el pudo hacerlo, nosotras también… Y lo hicieron.

Se puede hacer un minucioso recorrido por todo el proceso, pero no se encontrará nada más que el hecho. Sólo unos meses antes , las tres -Klara, Raquel e Iria- lloraban abrazadas ante el tablón que anunciaba que Raquel tendría que repetir curso. Unos meses después Klara, la que no paraba de dibujar unicornios y fabular con magia blanca, se separaba de Iria y Raquel, que alardeaban de su magia negra, para irse con un chaval atractivo y deportista. Se iniciaba un proceso que se abre cada primavera en las muchachas. Juegos de amor. La perversidad de las asesinas también era un juego. Un juego psicótico.

A la hora del juicio, había poco que dilucidar. Los testimonios demostraron cómo esa noche Iria y Raquel organizaron todo para matar. Llevaban un tiempo dándole vueltas a la cabeza. Iria llegó a decirle a Raquel unos días antes: «¿Quieres que mate a ésta? Mataré por ti». Estaban sus lecturas, los cuentos retorcidos que encontraron en su ordenador y que ella había escrito, según quienes los han leído, con notable estilo literario. En sus apuntes se lee: «Me he sentido muy alegre de saber que tengo a alguien que me protege. Al llegar a casa tuve que salir a comprar a la tienda, era como si alguien me abrazara en ese momento. Me siento acogida. En el cuarto hay algo o alguien, no esta vacío y me reconforta». Estaba hablando de Demon, su demonio de guardia. Demon era una gran fabulación en una vida fabulada, la vida de una adolescente obsesionada por la muerte, por la otra frontera.

La ley dice que entender esa frontera tiene una edad. 18 años. Si Raquel hubiera obedecido a Iria sólo doce meses más tarde, estaría aún en prisión. Doce meses después, con un curriculum académico descorazonador, con una vida familiar que coqueteaba con el abismo, con un complejo de fealdad inasumible, quizá también habría matado. Según los testimonios que se han podido recoger en el centro de Carabanchel en el que estuvo recluida, Raquel entró en una situación de shock. Sus 17 años, y no 18, le dieron otra oportunidad.

El debate se reproduce cada vez que un menor comete un crimen. La última vez que se han vuelto a escuchar los mismos argumentos a favor y en contra ha sido hace unos meses, después de que la niña Cristina Martín, de 13 años, fuera encontrada en un hoyo de la población toledana de Seseña. Había sido asesinada por una compañera del instituto, de 14 años. Pero nunca el ruido fue tan fuerte como los días que siguieron a la muerte de Klara. Seguramente tuviera que ver ese enfrentamiento entre niñas malas y buenas, entre los unicornios y Demon. Era inexplicable. Todo había sido preparado para degollarla, para asestarle 32 puñaladas. Las asesinas no tenían dudas de que iban a matar. El padre de Klara tachaba la ley de «injusta. Queremos que se haga justicia, algo imposible con esta nueva ley lamentable». 

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La ley no podía haber tenido peor estreno. Entró en vigor en enero de ese mismo año, sólo tres meses antes de la muerte de Klara. Urra, el psicólogo que habló con Iria y Raquel, fue preguntado tras la muerte de Cristina en Seseña por la Ley del Menor. Recordó que es una buena ley, que en estos diez años ha reinsertado al 87% de los jóvenes condenados. Y entonces se acordó de Klara: «Lo que ocurre es que en casos como el de Klara no se puede entender que tengan unas penas tan breves. Endurezcamos las sanciones, pero tendremos a más menores con más tiempo privado de libertad y no evitaremos más delitos. Si no hay desarrollo moral, los chicos pueden ser muy peligrosos».

Todos los informes realizados en el último periodo de su breve reclusión dicen que Iria y Raquel no parecían peligrosas para la sociedad. Porque ya no eran adolescentes, porque ya no eran menores. Extraña madurez. Pero es imposible, diez años después, saber qué pasó por la cabeza de estas dos jóvenes mujeres anónimas en la mañana del 26 de mayo de 2010. Despertarse y recordar: «Soy una asesina».

Por desgracia, tras un amplio porcentaje de los crímenes que llegan a los titulares de prensa con la etiqueta de “satánicos” no hay más que esto. Una empatía morbosa, casi lasciva, un lujurioso afán de trasgresión, rebasando todas las fronteras morales y racionales. Matar solo por el placer de sentir el poder divino de decidir sobre la vida y la muerte de un ser humano inocente. En realidad, este planteamiento tiene mucho de satánico, aunque no exista un culto organizado detrás de esos crímenes. 

http://www.diariodecadiz.es/article/provincia/301704/acerca/klara.html

http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2005/503/1117922404.html
http://elpais.com/m/diario/2000/06/01/espana/959810423_850215.html

http://agendadelcrimen.blogspot.com.es/2015/07/iria-y-raquel-las-brujas-de-san-fernando.html?m=1

http://andaluciainformacion.es/m/?a=31342&friendly_url=san-fernando&t=Las%20dos%20asesinas%20de%20Klara%20Garc%C3%ADa%20disfrutan%20de%20libertad%20desde%202006

https://ladyalcon.wordpress.com/2011/01/13/el-crimen-de-san-fernando/

http://www.diariodesevilla.es/article/andalucia/713970/haday/las/brujas.html

Lugares embrujados: La casa de la perdición.

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Una casa maldita localizada en Berlín, Alemania, se ha ganado el apodo por parte de los ciudadanos de «la casa de la perdición», es conocida en gran parte de la ciudad por los acontecimientos que se han producido en los últimos 15 años han muerto 10 personas en el interior.

La casa maldita de Berlín situada en un lujoso barrio en el distrito de Gatow de Spandau,  hace poco mas de 25 años que fue construida, se conoce que una de las primeras víctimas mortales fue un hombre que era propietario de un burdel que funcionaba en la misma casa, fue decapitado al parecer por accidente. Al poco tiempo la casa fue comprada por un periodista, quien se suicido con su amante en la misma casa maldita. Por si no fuera poco, después de algún tiempo la casa fue adquirida por una familia entera, todos los miembros fueron asesinados al tiempo de estar viviendo en la casa.

Se puede decir que no necesariamente todas las víctimas murieron en la misma casa, en el caso del dueño del burdel, el accidente se produjo en un accidente en moto, en cambio en el caso de los amantes fue un suicidio preparado. Como el caso de Kristian B (69 años cumplidos) es el caso más escalofriante, pues el autor de las muertes fue el propio padre de la familia quien ahogado por las deudas decidió acabar con toda la familia y después se suicidó. Mató a sus dos hijos de 6 y 3 años, además de a su esposa antes de quitarse la vida, asfixiándolos con una bolsa de basura.

El último de los casos de muerte ocurrió a principios del mes de Enero de 2013,  no fue una víctima en la misma casa maldita, pero lo que acarreo el accidente de coche en el que murió un científico llamado Lorin W., fue un pequeño golpe contra un coche en el mismo semáforo enfrente de la «casa de la perdición» como se le conoce ahora. Al parecer Lorin W. trato de huir del lugar donde propicio un golpe al vehículo que estaba delante de él, pero al poco de darse a la fuga tuvo un grave accidente a consecuencia de la gran velocidad con la que escapaba, acabo con su vida.

Este último caso llevó a investigar más sobre la casa maldita, de este modo aparecieron todos los casos relativamente cercanos en el tiempo y otro del que pocos tenían constancia. En el año 2000 un par de años antes de que se abriera el burdel, un hombre se asfixio a consecuencia de una intoxicación por inhalación de monóxido de carbono, después de haber cerrado todas las ventanas y haber encendido una parrilla para prepararse la cena, por lo que este sería el primer caso de muerte de las 10 víctimas en 15 años, aunque no se conocía.

¿Sera esta casa el punto que los llevo a todos a su muerte?, ¿o solo una pequeña coincidencia?

http://enigmasmisterio.blogspot.com.es/2013/02/casa-maldita-en-berlin-alemania.html?m=1

http://todoonada.comunidadcr.com/lugares-de-muerte/

anabel

Conspiración ? Un profesor de Cambridge afirma que 3 científicos han sido asesinados a causa de sus investigaciones

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El profesor de Cambridge Peter Wadhams, sospecha que tres científicos dedicados a investigar el derretimiento del hielo del Ártico, podrían haber sido asesinados y que su muerte “no es una simple coincidencia”.

Los científicos eran colegas del profesor Peter Wadhams, y se llamaban Seymour Laxon, Tim Boyd y Katherine Giles. Todos ellos han muerto en el espacio de unos pocos meses.

El profesor Wadhams dice que teme ser etiquetado de “lunático” por sus afirmaciones, pero sospecha que la muerte de los científicos no es ninguna coincidencia y que sus colegas podrían haber sido asesinados por elementos de la industria del petróleo o incluso por fuerzas gubernamentales siniestras que podrían estar implicadas en las muertes.

Dos de los científicos, Seymour Laxon y Katherine Giles, eran científicos dedicados al estudio del cambio climático en la Universidad College de Londres, ambos especializados en el análisis de los polos; por su parte, Tim Boyd pertenecía a la Asociación Escocesa de Ciencias del mar; todos murieron en el lapso de unos pocos meses a principios de 2013.

El Profesor Laxon, de 49 años cayó por un tramo de escaleras durante la fiesta de fin de año Nuevo en una casa rural en Essex.

Mientras que la Dra. Giles, de 35 años, compañera suya de trabajo (y de hecho su sustituta en el cargo tras la muerte de Laxon), murió atropellada por un camión cuando iba en bicicleta hacia el trabajo en Londres, tres meses después.

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Katherine Giles

Por su lado, el Dr. Boyd murió presuntamente alcanzado por un rayo mientras paseaba sus perros por un campo en Escocia.

El profesor Wadhams dijo que en las semanas posteriores a la muerte del profesor Laxon, él mismo fue atacado por un camión que trató de echarlo de la carretera. De hecho, denunció el incidente a la policía.

Cuando al profesor Wadhams se le preguntó si creía que detrás de las muertes podía haber sicarios, el profesor de física del océano en la Universidad de Cambridge, declaró a The Telegraph:

“Sí. Creo que un grupo de sicarios los asesinaron, pero sé que al decir esto me pueden calificar de lunático. Pero es demasiada coincidencia y es muy extraño que algo así suceda en un periodo tan breve de tiempo, aunque todas las muertes parezcan accidentales”

Cuando se le preguntó sobre quién creía que podría estar detrás de los asesinatos, Wadhams afirmó que: “Sólo puedo pensar en el lobby del petróleo, pero no creo que el lobby petrolero vaya por ahí matando a la gente”

Admitió que habría sido “estúpido” ir a la policía con sus sospechas.

El Profesor Wadhams agregó: “Pensé que si alguien los había asesinado, sería alguien del gobierno y eso sería aún más aterrador. Pensé que era mejor no tocar el tema”

Sus sospechas provocaron indignación en la pareja del Profesor Laxon, que también era amiga cercana de la Dra. Giles.

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Cuando se le dijo lo que había declarado a la prensa el profesor Wadhams, Fiona Strawbridge, directora de e-Learning en la University College London, respondió: “Dios mio, esto es completamente indignante y muy angustiante”.

La pareja se había alojado en el molino reformado de unos amigos en el campo de Essex cuando su compañero se cayó accidentalmente por las escaleras en la madrugada del día de Año Nuevo. Murió al día siguiente por las lesiones que sufrió en la cabeza.

“Eran unas escaleras muy empinadas y Seymour simplemente se cayó”, dijo la Sra Strawbridge, “Es de locos insinuar que fue un asesinato”.

“Estoy segura de que hay algunos científicos climáticos que están siendo acosados y perseguidos, pero Seymour no era uno de ellos. Yo habría sabido si alguien lo hubiera estado persiguiendo. A veces hay coincidencias trágicas y tienes que aceptarlo”

Quizás todo esto sea casualidad…pero lo cierto es que es mucha casualidad…

Fuente:http://www.telegraph.co.uk/news/earth/environment/globalwarming/11762680/Three-scientists-investigating-melting-Arctic-ice-may-have-been-assassinated-professor-claims.html

anabel

El asesino del zodiaco.

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En una carta supuestamente suya confesó haber matado a 37 personas, aunque las únicas víctimas confirmadas fueron cuatro hombres y tres mujeres, de las cuales solo dos sobrevivieron para dar evidencias sobre la identidad aún irresuelta de este asesino.

Según las descripciones delos supervivientes, se trataba de un hombre alto, grueso y corpulento, con anteojos, que tendría entre 20 y 30 años al momento de cometer sus crímenes. Poseía una gran inteligencia y conocía de códigos y Criptografías.

El Asesino del Zodíaco atacó por primera vez el 20 de diciembre de 1968, cuando asesinó a balazos a Betty Lou Jensen, de 16 años, y David Arthur Faraday, de 17. Ambos habían aparcado en Herman Road, California, y fueron sorprendidos por el desconocido.

El segundo ataque se produjo el 5 de julio de 1969 y las víctimas fueron Darlene Elizabeth Ferrin, de 22 años, y Michael Renault Mageau, de 19. Ambos fueron perseguidos por el criminal hasta el campo de golf de Blue Rock Springs, donde fueron baleados.

Los dos jóvenes recibieron en total ocho balazos. Darlene falleció en el lugar de los hechos y Michael sobrevivió. Él recuerda que el asesino era blanco, corpulento, que usaba gafas, tenía entre 26 y 30 años y el cabello castaño claro, corto, rizado y con estilo militar.

Esa misma noche el Asesino del Zodíaco llamó a la policía para informar del crimen. “Han sido abatidos con una Luger de 9 milímetros. También maté yo a los chicos del año pasado. Adiós”, fue lo que escuchó la telefonista de una comisaría cercana. El homicida también llamó a los familiares de la joven, pero solo se escucharon jadeos.

El 1 de agosto de 1969 Zodíaco mandó tres cartas casi idénticas a tres periódicos: The San Francisco Examiner, San Francisco Chronicle y Vallejo Times-Herald. En cada una daba detalles de sus crímenes e incluía una sección en lenguaje cifrado.

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El tercer ataque se produjo el 27 de septiembre de 1969 y las víctimas fueron Cecilia Ann Shepard, de 22 años, y Bryan Calvin Hartnell, de 20. Esta vez Zodíaco empleó una capucha ceremonial negra y cuadrada, y apuñaló 24 veces a los dos jóvenes, luego de atarlos en las orillas del Lago Berryessa, cerca de Napa, California.

Bryan logró sobrevivir, pero Cecilia falleció en la sala de operaciones. La última víctima confirmada de Zodíaco fue el taxista Paul Lee Stine, de 29 años, quien fue asesinado de un balazo en la cabeza por Zodíaco el día 11 de octubre de 1969 en la calle Washington.

Increíblemente el asesino estuvo a merced de la policía, pero no pudo ser capturado debido a que el operador de la delegación escribió “adulto negro” en vez de “adulto blanco”. Los agentes interrogaron a un hombre robusto y corpulento (la descripción de Zodíaco), quien les dijo haber visto a un hombre armado en la calle donde se perpetró el crimen.

Lo último que se supo de Zodíaco fue una carta enviada en 1978 al San Francisco Chronicle, donde decía esperar una buena película sobre él. En mayo de este año Gary L. Stewart aseguró que su padre biológico, Earl Van Best Jr., era el Asesino del Zodíaco, basándose en las investigaciones que realizó durante diez años.

Gary L. Stewart está convencido de que su padre biológico es el ‘Asesino del Zodiaco’: el hombre que sembró el terror durante años en los alrededores de San Francisco e inspiró la película protagonizada por Jake Gyllenhaal.

Así lo explica en unas memorias que señalan como responsable a Earl Van Best Jr, que dejó embarazada a su madre con apenas 14 años y falleció en México en 1984 sin que nadie lo interrogara por aquella deriva criminal.

No es la primera vez que un investigador anuncia que ha descubierto al ‘Asesino del Zodiaco’. Pero ninguna hipótesis ha tenido tanto eco como la de Stewart. En parte por su parentesco con el sospechoso y en parte por su semejanza con el retrato robot que difundieron las autoridades de San Francisco después del asesinato de un taxista en octubre de 1969 junto al puente del Golden Gate.

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Los expertos siempre han creído que aquél fue el último crimen del asesino, que antes había matado a cuatro jóvenes en tres incidentes muy similares en lugares más o menos recluidos del norte de California. A finales de septiembre de 1969, por ejemplo,mató a puñaladas a Cecelia Shepard (22 años), dejó malherido a su novio Bryan Hartnell (20) y escribió luego en la ventanilla de su coche «con un puñal».

Un asesino en el imaginario colectivo

Los crímenes del ‘Asesino del Zodiaco’aterrorizaron a los habitantes de San Francisco. Pero fue su relación con los inspectores de la policía lo que le hizo entrar para siempre en el imaginario colectivo de la ciudad. El homicida enviaba mensajes en clave con referencias a la ópera o a la astrología, amenazaba con sembrar las escuelas de cadáveres y aseguraba haber cometido muchos más homicidios en otras ciudades del país.

Así fue como cientos de aficionados empezaron a elaborar hipótesis sobre la identidad del asesino. Alguno aventuró que había dejado de matar porque la policía lo había arrestado por otros delitos, un matrimonio llegó a descifrar uno de sus mensajes y muchos construyeron teorías que implicaban a delincuentes que se encontraban en la cárcel o que habían fallecido. Pero la policía de San Francisco nunca llegó a confirmar su veracidad.

Van Best era el Aseino del Zodiaco

Gary Stewart sólo empezó a indagar en los detalles del caso al conocer a su madre biológica Judith Gilford en la primavera de 2002. Estaba a punto de cumplir 40 años y trabajaba como ingeniero eléctrico en una empresa petrolera de una ciudad de Luisiana donde se había criado con sus padres adoptivos Leona y Loyd. Al enterarse de que Judith quería conocerle, sintió dudas pero la llamó y a principios de junio voló a San Francisco para conocerla con su hijo Zach.

Stewart preguntó entonces quién era su padre biológico y su madre le explicó que se llamaba Earl Van Best Jr. y que le había abandonado contra su voluntad con apenas tres meses de vida en una iglesia de Baton Rouge.

Así fue descubriendo los detalles de la relación de sus padres, que se habían conocido cuando Judith ni siquiera tenía 14 años en una heladería de San Francisco y que se habían casado en la ciudad de Reno tras escaparse de casa unos meses después. Juntos llegaron a Nueva Orleans, donde ella dio a luz y donde su marido cogió un tren a Baton Rouge donde dio el niño en adopción. El matrimonio se anuló y Van Best fue juzgado en San Francisco por corrupción de menores en un caso muy popular en la ciudad.

«Quería conocer a mi padre, amarle e incluso perdonarle por lo que me había hecho», explica Stewart en el prólogo del libro al explicar el motivo por el que inició su investigación. Dos años después, empezó a sospechar que Van Best podría ser el ‘Asesino del Zodiaco’. Pero siguió indagando durante una década antes de publicar sus memorias, que la policía de San Francisco se ha comprometido a examinar.

La misma cicatriz en las huellas dactilares

Stewart explica que su padre tenía una cicatriz en sus huellas dactilares que coincide con la del asesino y que la firma de ambos era muy similar. También apunta que ha encontrado el nombre de su padre en uno de los criptogramas que el homicida enviaba a la policía de San Francisco y subraya que su rostro concuerda con el de su retrato robot.

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El autor del libro está esperando los resultados de unas pruebas genéticas para saber si su ADN concuerda con el del asesino. Pero asegura que no tiene dudas de la veracidad de su hipótesis y escribe en su libro que la acepta a su pesar: «A medida que pasaban los años y que iba reuniendo más indicios, no podía negar que mis peores miedos se habían convertido en realidad. Sentí que mi responsabilidad era compartir estas verdades que había conocido de una forma que no dejara dudas sobre la identidad del asesino y sobre las razones por las que había cometido sus crímenes».

Conexiones con sectas satánicas

El libro indaga en las conexiones de Van Best con las sectas satánicas y desvela que el padre del sospechoso ejerció como pastor metodista en Tokio y llegó a conocer al emperador de Japón. También explica queera un amante de la ópera y que había descifrando códigos durante la guerra. Dos detalles que podrían explicar algunos de los mensajes del asesino pero que no suponen la prueba definitiva de su identidad.

La hipótesis de Stewart no convence al aficionado Tom Voigt, que creó una websobre el caso que llegó a recibir hasta 37 millones de visitas en marzo de 2007. «El sospechoso más probable que conozco es un hombre de San Francisco que ya murió y que se llamaba Richard Gaikowski», explica a EL MUNDO. «Mi mente está abierta pero hacen falta más pruebas para convencerme de que el asesino no es él».

Voigt no rechaza de plano la hipótesis de Stewart sobre su padre. Pero asegura que no hay suficientes indicios caligráficos que demuestren que es el autor de los mensajes a la policía de la ciudad. «Hay una carta que el asesino envió a un empleado del Gobierno de California y que las autoridades nunca publicaron», explica. «Sería bueno que esa carta se hiciera pública porque podría contener pistas relevantes que entonces no aportaban nada a la investigación».

La policía de San Francisco ha asegurado que sus agentes examinarán la hipótesis de Stewart. Pero Stewart sugiere en el libro que abandonaron la pista que llevaba a Van Best al darse cuenta de que uno de sus inspectores (Rotea Gilford) estaba casado con su primera mujer.

«Créame que esto es lo último que querría saber», decía el hijo de Van Best en las páginas de la revista ‘People’. «Esperoque al menos esto ayude a las familias de las víctimas».

Fuente: asesinos-en-serie.com / elmundo.es
http://www.elmundo.es/internacional/2014/05/14/5373cde0e2704e39388b458b.html

anabel